martes, 15 de enero de 2013

Dahlia




Elizabeth Short era una jovencita que quería ser actriz, y hoy en día se la recuerda como el ejemplo de lo que les puede pasar a las chicas jóvenes e inocentes que llegaban a Hollywood con la maleta llena de sueños que luego se convertían en pesadillas.

Enamorada del cine, decidió viajar con diecinueve años desde su Massachussetts natal hasta la soleada California para visitar a su padre. Tras pasar una temporada con él, éste la echó de casa por no trabajar y por salir con demasiados hombres; la arrestaron por beber siendo menor de edad y la enviaron de vuelta a Massachussetts.

En 1946 volvió a California, donde comenzó a frecuentar los clubes nocturnos más famosos, y a hacerse conocida en ellos. Normalmente era la acompañante de hombres ricos y así se ganaba la cena. Siempre vestida de negro, sus amigos la rebautizaron como la Dalia Negra, aludiendo a una de sus películas favoritas, La Dalia Azul. Más tarde, tanto la policía como la prensa hablaría de ella bajo ese alias.

El 9 de enero de 1947 fue la última vez que se la vio con vida, en el vestíbulo del hotel Biltmore de Los Ángeles. Allí la dejó su última cita, un supuesto productor que la ayudaría a encontrar papeles en películas importantes, pero que lo único que quería era acostarse con ella. Elizabeth había quedado allí con unos amigos que nunca aparecieron.

No se volvió a saber nada de Elizabeth Short hasta el día 15 de enero de 1947, cuando una mujer que paseaba con su hija encontró su cuerpo en un solar vacío. Alguien había mutilado a Short, cortada por la mitad, sin rastro alguno de sangre ni huellas, eviscerada y con una sonrisa cortando su boca de oreja a oreja, además de presentar signos de tortura y de una brutal violación.

Acuarela de Marilyn Manson


Se investigó a numerosos sospechosos, pero, a día de hoy, el caso de la Dalia Negra, uno de los más famosos de las historia criminal, sigue sin resolver.


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