domingo, 22 de abril de 2012

Falling in love again

What am I to do? I can't help it...

La última vez que se pasaron los Reyes Magos (a.k.a. mi hermana Isabel) por aquí me dejaron, entre otras cosas, un perfume. Yo, que me jactaba de que a lo único que le era fiel era a mi Very Irresistible de Givenchy y a Jim Morrison (y, de un tiempo a esta parte, a cierto bilbaíno), me enamoré a primera vista del frasco y de la fragancia.

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Poco tiempo después, volví a cometer una infidelidad. Esta vez, contra mis Russian Red y Ruby Woo de MAC. Aunque no ha sido tan grave, ya que vivimos en un feliz ménage à quatre con el brillante e hidratante Rouge d'Enfer Automatique. ¡Qué textura! ¡Qué suavidad! Y, sobre todo, ¡qué monada de diseño art déco! Mira que el dorado me repele, pero...

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La última y definitiva ha sido esta semana. Con Shalimar a medias ya (soy como mi padre, parece que me bebo los perfumes), he vuelto a cambiar de fragancia. Este affaire me da que va a ser más largo que el de la última. Creo que Insolence y yo nos vamos a embarcar en una relación larga y duradera.

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...y es que ¡huele a violetas!

Me puedo declarar oficialmente enamorada de la casa Guerlain. 


1 comentario:

  1. Y quien no puede estar enamorada de Guerlain (si la cuenta corriente nos dejara jajajaj)

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