lunes, 13 de febrero de 2012

Adiós a Frank Braña

La noticia triste del día. Frank Braña, el eterno secundario, ha fallecido.


Aparte de la pena de la desaparición de un actor que ha trabajado con los más grandes (Leone, Clint Eastwood, Juan Piquer Simón...) y que nunca tuvo un reconocimiento a lo grande, la cosa me toca de cerca, por varios motivos. El primero, que da pie y juego al siguiente, es que era familia pseudo-directa. Vamos, era primo de mi madre, aunque yo no le conocí y no había mucha relación, más allá del típico "Mira, mi primo" cuando salía en alguna película que echaban en televisión; yo de pequeña veía un señor con pelo blanco y no le daba más importancia, ahí quedaba la cosa.

Hasta que, hace unos años, conocí a un joven friki enamorado del cine que ahora conocemos como el Consorte. Una de las primeras conversaciones, comiendo en su casa, no sé cómo acabó girando en torno a los spaghetti western (y Butifarra Western, como los llama su padre), de todos los que había visto ya que su padre le encantan. Y no se me ocurrió otra cosa que preguntar: "Oye, no te sonará un tal Braña, no?". La respuesta fue un efusivo "Frank Braña? Pues claro! Si ha salido en blablabla...". La respuesta de que era primo de mi madre llegó hasta tierras del norte y a oídos de su progenitor, que más de una vez me ha sacado el tema. Gracias a eso, el señor Braña se convirtió en el actor fetiche de nuestra humilde morada: él me lleva al cine a ver las películas de Leone ("A ver a Braña en pantalla grande" fue la frase) y yo le martirizaba con las obras completas de J.P. Simon. Martirizaba, en pasado, porque hace dos semanas se fue a la Filmoteca a ver La Grieta con un amigo. A ver a Braña en pantalla grande de nuevo (y a Pocholo, que también sale).

Esta mañana me ha llamado al trabajo. "La noticia triste del día. Me acaba de llamar tu madre, ha muerto Frank Braña". Ya estaba muy malito, en los vídeos del Almería Western Film Festival del año pasado se le veía con el oxígeno y ya debía andar pachucho. Así que, desde aquí, me gustaría rendirle un pequeño homenaje al actor fetiche (ni Fassbender ni ostias) de nuestro pequeño hogar. Hace unos meses que vimos una de las más de 150 películas en las que participó (Tren Especial para Hitler, una nazixplotation mala, muy mala), pero esta noche le recordaremos con alguna de J.P. Simón.

Buen viaje, señor Braña.

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