jueves, 23 de febrero de 2012

Sleeping Beauty

Curiosidades que se encuentra una por interné. No sabía yo que Disney tuvo modelos de carne y hueso para dar vida a los personajes de su película de animación de la Bella Durmiente, allá por 1959; he descubierto las fotos en la página de Time y son lo más.











...me encantan las caras de Maléfica.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Meme(z) sobre libros




Que me gusta a mi hacer un meme, o una encuesta de estas que circulan por blogs, tumblrs y sitios varios de interné básicamente para hacerte perder el tiempo. Así que se me juntan tres de las cosas que más me gusta hacer en esta vida: perder el tiempo, hacer cuestionarios estúpidos y hablar de libros. Pasemos a la acción antes de que se me quemen las lentejas...


El primer libro que leí: Creo que por casa de mis padres sigue rondando un "Micho" de cuando tenía cuatro años. Pero el primer libro del que tengo buenos recuerdos es de Tintof, el monstruo de la Tinta, de la colección azul (a partir de 7 años, creo que era) del Barco de Vapor. La colección naranja la devoré entera en años sucesivos, entre compras y bibliotecas municipales.

El último libro que he leído: La Casa Infernal, de Richard Matheson. Libraco. Y es que tiene que estar muy bien escrito para que, a estas alturas de la vida, me diese cosilla ir al baño a las tantas de la madrugada con toda la casa a oscuras mientras lo estaba leyendo...


Un libro que cambió mi forma de pensar: Para bien o para mal, The Bell Jar de Sylvia Plath.

El último libro que me hizo llorar: Ninguno, soy una insensible en lo que respecta a libros o a películas lacrimógenos. Si sirve llorar de risa, El Laberinto de las Aceitunas de Eduardo Mendoza.

El último libro que me hizo reír: A Mendoza lo leí hace ya bastante tiempo, pero últimamente Joseph Gelinek me ha hecho soltar alguna sonrisilla (o alguna carcajada) con La Décima Sinfonía.

El último libro que compraste: Un Buen Chico de Javier Gutiérrez, cómo no. Dedicado por el autor y todo, faltaría más. Hace casi una semana que salió y aún tengo pendiente el releerlo, me hago cruces.

El último libro que te regalaron:  El Consorte se curró un regalazo, y me cayeron los tres tomos de Lost Girls de Alan Moore. 



Libros que quiero comprar: 
Ya tengo una lista para arrasar en las librerías londinenses dentro de un mes. Transformations de Anne Sexton, The Woman in Black de Susan Hill, The Haunting of Hill House de Shirley Jackson...

Un libro prestado que no me han devuelto: Así, a bote pronto, me acuerdo de El Castillo de Otranto, de Walpole...

Un libro prestado que no he devuelto... todavía: Creo que, ahora mismo, ninguno.

Un libro que volvería a leer:  He leído cuatro años seguidos Cumbres Borrascosas. Y las que me quedan, al igual que con El Gran Gatsby.

Un libro para regalar a ciegas: Imposible recomendar o regalar un libro a alguien a ciegas. Tienes que conocer a la persona y sus gustos para poder hacerlo.

Un libro que me sorprendió para bien: El Monje, de Matthew Lewis. Me esperaba una novela gótica sin más, y me sorprendió gratamente lo bestia que puede llegar a ser.


Un libro que robé: Ninguno. Amos, hombre, po'diós...
Un libro que encontré perdido: No he tenido esa suerte.
El autor del que tengo más libros: Creo que Angela Carter.
Un libro valioso: Mi adorada edición del "Poets Pocket Series" de la City Lights de Howl and Other Poems, de Allen Ginsberg...
Un libro que llevo tiempo queriendo leer: Todos los de Canción de Hielo y Fuego. Y ya tengo dos en casa...


Un libro que prohibiría: La saga Crepúsculo.
El próximo libro que voy a leer: A saber, tengo muchisísimos pendientes. De primeras, Juego de Tronos, Un Buen Chico (again), Las Ovejas de Glenkill... y lo que caiga en Londres.
 
El libro que más me ha gustado: Pfffffft. Puedo estar aquí hasta mañana.
El libro que menos me ha gustado: Crepúsculo. Malo, malo, malo. Seguido de cerca por El Ángel Perdido, de Javier Sierra. Pesao, pesao, pesao... aún no lo he terminado y no sé si seré capaz, qué pereza.




lunes, 13 de febrero de 2012

Adiós a Frank Braña

La noticia triste del día. Frank Braña, el eterno secundario, ha fallecido.


Aparte de la pena de la desaparición de un actor que ha trabajado con los más grandes (Leone, Clint Eastwood, Juan Piquer Simón...) y que nunca tuvo un reconocimiento a lo grande, la cosa me toca de cerca, por varios motivos. El primero, que da pie y juego al siguiente, es que era familia pseudo-directa. Vamos, era primo de mi madre, aunque yo no le conocí y no había mucha relación, más allá del típico "Mira, mi primo" cuando salía en alguna película que echaban en televisión; yo de pequeña veía un señor con pelo blanco y no le daba más importancia, ahí quedaba la cosa.

Hasta que, hace unos años, conocí a un joven friki enamorado del cine que ahora conocemos como el Consorte. Una de las primeras conversaciones, comiendo en su casa, no sé cómo acabó girando en torno a los spaghetti western (y Butifarra Western, como los llama su padre), de todos los que había visto ya que su padre le encantan. Y no se me ocurrió otra cosa que preguntar: "Oye, no te sonará un tal Braña, no?". La respuesta fue un efusivo "Frank Braña? Pues claro! Si ha salido en blablabla...". La respuesta de que era primo de mi madre llegó hasta tierras del norte y a oídos de su progenitor, que más de una vez me ha sacado el tema. Gracias a eso, el señor Braña se convirtió en el actor fetiche de nuestra humilde morada: él me lleva al cine a ver las películas de Leone ("A ver a Braña en pantalla grande" fue la frase) y yo le martirizaba con las obras completas de J.P. Simon. Martirizaba, en pasado, porque hace dos semanas se fue a la Filmoteca a ver La Grieta con un amigo. A ver a Braña en pantalla grande de nuevo (y a Pocholo, que también sale).

Esta mañana me ha llamado al trabajo. "La noticia triste del día. Me acaba de llamar tu madre, ha muerto Frank Braña". Ya estaba muy malito, en los vídeos del Almería Western Film Festival del año pasado se le veía con el oxígeno y ya debía andar pachucho. Así que, desde aquí, me gustaría rendirle un pequeño homenaje al actor fetiche (ni Fassbender ni ostias) de nuestro pequeño hogar. Hace unos meses que vimos una de las más de 150 películas en las que participó (Tren Especial para Hitler, una nazixplotation mala, muy mala), pero esta noche le recordaremos con alguna de J.P. Simón.

Buen viaje, señor Braña.

jueves, 9 de febrero de 2012

Sigo viva

Después de casi un mes sin postear nada (y con un último post bastante suicida-apocalíptico, me cayeron los 27 de golpe y sin anestesia), vuelvo. Aunque sin muchas novedades.

Tras el bajón cumpleañero (cada vez más cerca de los treinta, arghhh!), me he refugiado en mi humilde hogar, porque en el trabajo no hacen más que darme disgustos. El palo del irpf ha sido casi lo de menos, porque escuchar cada diez minutos la cuña de San Valentín tilín tilín con Sergio Dalma me ha derretido la neurona. Pero el trauma gordo gordo ha sido el Nuevo Uniforme.

Desde que entré, me he quejado del uniforme por cuestiones básicamente de calidad: los pantalones son papel de fumar, las camisas se rajan con mirarlas y con las hombreras de la chaqueta parezco Rachel de Blade Runner.

Pero ¡ay! ¡Cómo voy a echar mis hombreras de menos a partir de marzo, cuando me tenga que poner mi camisa de rayas verdes (babi de guardería meets delantal de pescadero) con mi rebequita negra. He decidido colgarme unas gafas a lo María Teresa Campos y peinarme con moño todos los días. Y hacer calceta en mis ratos libres. El horror, el horror...


Traumatizada como estoy, y como hace un frío que pela, mis últimas semanas han estado plagadas de cine: Albert Nobbs o Glenn Close disfrazada de Joaquín Reyes disfrazado de Nicki Lauda; J. Edgar; Sherlock Holmes. Juego de Sombras; The Artist... oh, Jean Dujardin!


Y ahora, pelada de frío y de dinero, me estoy dedicando a leer y a consumir rooibos de fresa y nata o de chocolate y menta en cantidades industriales mientras me meriendo La Casa Infernal de Richard Matheson. Que Las Puertas de Anubis me duraron dos semanas...

Choné también estaba enganchadísima



... Si al final va a ser verdad eso de que me estoy haciendo mayor...