lunes, 28 de noviembre de 2011

Se acabó lo que se daba

Se acabaron las vacaciones y los días de batamanta. Vuelta al trabajo (en turno de tarde, además) y a pasar frío con el uniforme que, dicho sea de paso, el día que me quede sin papeles para liar los cigarros, me lío uno con una pernera del pantalón. Fino fino, oiga!

Para acabar de rematar la faena, si ayer ya me estaba dando el bajón pre-jornada laboral, hoy ya puedo probar ante notario que el trabajo es perjudicial para la salud. Después de algunos pinchazos aleatorios en el oído derecho durante todo el domingo, esta mañana me he levantado otítica perdida. Tengo el oído taponado y ya me ha hecho efecto el maravilloso astefor, porque esta mañana me quería morir. No hay nada peor que un dolor de oído, palabrita del niño Jesús.

Así que, señores turistas, hoy hablen despacito, un pelín más alto de lo habitual y, a ser posible, a la oreja izquierda...




1 comentario:

  1. Paciencia con la otitis que como bien dices es lo peor...

    En cuanto a volver al curro ¿hay puente a la vuelta de la esquina? Ánimos :)

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