lunes, 1 de agosto de 2011

Cementerios de París (III): Père-Lachaise

...o, como yo lo llamo, "home sweet home". El más grande de los tres cementerios del centro de París, recomiendo encarecidamente pedir un plano gratuito en la entrada principal o llevarlo impreso desde casa. O, si tenéis suerte y me encontráis por allí, preguntarme dónde está la gente, porque es un verdadero laberinto. Pero un laberinto en el que me encanta perderme, pasear y disfrutar del paisaje. Una, que lleva una gótica dentro, yatusabesmiamol.

Esta vez no os aburriré con tumbas de famosos, porque entonces colgaría más de doscientas fotos, así que os dejo con una pequeña selección de las que más me han gustado. Y sí, la tumba de Jim TIENE que estar entre ellas. Gajes del oficio...

 
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Si en Montparnasse teníamos a la familia Addams, aquí están los Munster




Ya sabéis dónde está enterrado Voldemort

Y ahora, historias de la abuela cebolleta. Años ha (véase en 2007-2008), viendo fotos del cementerio por interné (por lo que se ve, no tenía suficiente con visitarlo semanalmente) encontré una tumba de una persona anónima que me encantó: era de una joven que murió en los años 20 o 30, y su sepultura estaba adornada con una estatua de una flapper. Y yo, cómo no, me obsesioné con encontrar la tumba para fotografiarla. Ahora bien, ya he dicho que Père-Lachaise es enorme y es difícil encontrar incluso a algún famoso teniendo las tumbas bien señaladitas en el plano. Agárrate si quieres encontrar una tumba anónima. Pues ni corta ni perezosa saqué mis dotes detectivescas y, observando detenidamente la foto que encontré en la web, supuse que estaría en la zona norte del cementerio, donde las avenidas tienen una distribución en cuadrícula y no tan laberíntica como la zona sur; no obstante, es una zona gigantesca. Después de tres o cuatro días de investigación, rien de rien, la flapper se escondía de mi. Ya aburrida, me dirigí hacia Oscar Wilde para ver qué se contaba. Al despedirme de él, miré justo enfrente de su tumba y me pareció ver un piececillo de mármol tres o cuatro filas de tumbas por detrás. Y, efectivamente, ahí estaba. ¡Y qué maravilla de tumba! Y con un precioso epitafio de un poema de Malherbe: "Fue una rosa y como las rosas vivió el espacio de una mañana". Huelga decir que desde entonces siempre la visito...


Et rose, elle a vécu ce que vivent les roses: L'espace d'un matin.

Más historias de Père-Lachaise. Una más o menos graciosa (dentro de que hablamos de la sepultura de un joven periodista asesinado a balazos, ejem) es la de la tumba de Victor Noir, caracterizada por una estatua yacente del finado ataviado con un pantalón muy ceñido y un miembro del cadáver con evidentes signos de rigor mortis. La estatua, de bronce, tiene desgastados tanto los labios como el ya mencionado miembro; se supone que, si una mujer quiere incrementar su fertilidad, debe tumbarse encima del pobre Victor, arrimar un poco la cebolleta y besarle en los labios. Mi adorada Dita ya lo hizo, y a mi me dieron ganas, no por la cuestión de la fertilidad (Jim me libre!) sino por emularla con una foto molona como la suya...

Victor Noir
Dita y Victor
Bonita y trágica historia es la del pintor Amedeo Modigliani y su amante Jeanne Hébuterne. Ambos están enterrados juntos, y hay que fijarse en las fechas de sus muertes... Jeanne se suicidó dos días después de la muerte de él por meningitis. Se tiró desde un quinto piso, embarazada de nueve meses. Su epitafio lo dice todo: "Compañera devota hasta el sacrificio extremo".


Para concluir este paseo, os dejo con mis dos grandes amores. El primero, Oscar Wilde, cuya tumba está hecha unos zorros por la tradición (que no sé muy bien de dónde salió) de dejarle un beso marcado; la gente, que es muy cerda, no se conforma con los besos, sino que la pintarrajea de mala manera. Una lástima, ya que por la parte posterior se encuentran unos versos de su "Ballad of Reading gaol", ya ilegibles.
And alien tears will fill for him,
Pity's long-broken urn,

For his mourners will be outcast men,

And outcasts always mourn.


Y cómo no, como colofón final, ÉL. El motivo del viaje. Mi adorado tormento. Jim Morrison, en el cuarenta aniversario de su muerte. Fue difícil sacar buenas fotos, ya que la tumba estaba completamente rodeada de gente, pero lo importante fue estar allí y "verle". Con él despido este "especial" de cementerios parisinos que espero que os haya gustado. À bientôt!


Little Lizards

2 comentarios:

  1. El caso es arrimar cebolleta, yo estoy de acuerdo...

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  2. Llevo mucho tiempo queriendo aprovechar uno de los viajes a Paris para vistar Père-Lachaise, pero suelo ir con familia y no entienden muy bien que uno diga que quiere ver un cementerio.
    No desisto. Lo que para ti es la tumba de Jim Morrison, para mi es la de Oscar Wilde.
    Un saludo.

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