jueves, 7 de abril de 2011

Libros para Tula (I)


La semana pasada, la señorita Tula Malcriada y una servidora discutían sobre la literatura mientras degustaban unos aceitosos paninis y unas cervezas. La señorita Tula, bookaholic donde las haya, me pidió que le hiciese una lista de libros que le pudiesen gustar, a modo de recomendación.

Advierto que no puedo evitar que la mayoría de esos libros sean de autores británicos o norteamericanos. Deformación profesional, que se dice. Pero haré el esfuerzo de intentar incluir autores de otros países para que esto no parezca el programa de una asignatura de Filología Inglesa.
Dicho esto, procedo a la primera recomendación.



La Campana de Cristal (The Bell Jar), de Sylvia Plath. La única novela publicada por la poetisa norteamericana, semi-autobiográfica y demoledora. Narra las peripecias de Esther Greenwood, una alumna brillante de los suburbios de Boston durante los años 50 que, gracias a un concurso, pasa un mes en Nueva York trabajando en una revista. Pese a que el resto de sus compañeras disfrutan del lujo y las atracciones de la gran ciudad, Esther lo hace de un modo más temerario. Al volver a Boston, no sabe qué hacer con su vida. Volver a los suburbios le hace pensar en su futuro, ya que tenía la esperanza de ganar una beca para volver a Nueva York y conseguir su sueño de convertirse en una gran escritora. Al no concederle la beca, su futuro cada vez es más borroso, y Esther se va encerrando en una “campana de cristal”, hundiéndose cada vez más en una depresión que acaba en locura, intento de suicidio incluido. Y de ahí, al psiquiátrico, con sus modernas y maravillosas terapias de electroshock. 



La novela es durísima. Si se conoce la biografía de Sylvia Plath, más, ya que todo lo que leemos sabemos que, con ciertas licencias poéticas, le sucedió a ella. Y si eres impresionable (como una servidora) y te pilla en un momento bajo de ánimo, es demoledor. Mi cita favorita de la novela resume sus dudas y temores con respecto a su futuro; es increíblemente dura pero también increíblemente cierta:

"I saw my life branching out before me like the green fig tree in the story.  From the tip of every branch, like a fat purple fig, a wonderful future beckoned and winked.  One fig was a husband and a happy home and children, and another fig was a famous poet and another fig was a brilliant professor, and another fig was Ee Gee, the amazing editor, and another fig was Europe and Africa and South America, and another fig was Constantin and Socrates and Attila and a pack of other lovers with queer names and offbeat professions, and another fig was an Olympic lady crew champion, and beyond and above these figs were many more figs I couldn't quite make out.  I saw myself sitting in the crotch of this fig tree, starving to death, just because I couldn't make up my mind which of the figs I would choose.  I wanted each and every one of them, but choosing one meant losing all the rest, and, as I sat there, unable to decide, the figs began to wrinkle and go black, and, one by one, they plopped to the ground at my feet."

En castellano, vendría a ser esto (he tenido que buscarlo):
"Vi mi vida extendiendo sus ramas frente a mí como la higuera verde del cuento.
De la punta de cada rama, como si de un grueso higo morado se tratara, pendía un maravilloso futuro, señalado y rutilante. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era un famoso poeta, y otro higo era un brillante profesor, y otro higo era E Ge, la extraordinaria editora, y otro higo era Europa y África y Sudamérica y otro higo era Constantino y Sócrates y Atila y un montón de otros amantes con nombres raros y profesiones poco usuales, y otro higo era una campeona de equipo olímpico de atletismo, y más allá y por encima de aquellos higos había muchos más higos que no podía identificar claramente.
Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies."

Sylvia Plath
 
 
Aquí dejo mi primera recomendación para Tula. Espero que las próximas sean un poco más… agradables de leer. Pero si la recomiendo es porque me pareció un Novelón (con mayúsculas), me atrapó desde la primera página y me dejó tocada, cosa que no muchos libros hacen.


Me despido con unos versos de Plath, del poema "Lady Lazarus", que resumen lo que le pasaba por esa brillante cabecita a esta gran Poeta.

Dying
Is an art, like everything else,
I do it exceptionally well.

I do it so it feels like hell.
I do it so it feels real.
I guess you could say I've a call. 
                          
                        --- Sylvia Plath

Sylvia Plath


2 comentarios:

  1. Me ha gustado muchisimo tu lista de libros...no todo tiene que ser ropita!

    Besos Chipless
    Dave

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  2. Jo, nena, mil gracias! Lo voy a leer, en cuanto acabe Historias de Berlín, claro ;-)
    El párrafo que has puesto me ha encantado y me ha parecido muy oportuno. Me ha removido unas cuantas cosas de la maraña que es ahora mi cabecita.
    Otra, otra, otra!!!
    Me voy a preprar unas deliciosas palmeritas para el evento de esta noche. Y endulcémonos la vida, coño!

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