jueves, 23 de diciembre de 2010

Carnivàle

Casi no veo series. Ahora todo el mundo está enganchadísimo a ocho a la vez como poco, se descarga el episodio subtitulado al latino al día siguiente de que lo emitan en los Iuesei y se compra los packs de las doce temporadas completas más extras por el módico precio de doscientos pelotes. Servidora cree que, aparte de Heidi de pequeña, solo ha visto cuatro series completas en su vida: The Mighty Boosh, La Pareja Basura (Bottom), Little Britain (la inglesa, la americana no la he visto entera), la miniserie Desperate Romantics y Sexo en Nueva York. Apedreadme por esta última.

Viendo lo expuesto arriba, las únicas que me enganchan (y tampoco mucho) son las comedias británicas, normalmente de la BBC. Aún tengo pendiente ver enteras La Víbora Negra, The IT Crowd, y la miniserie de Retorno a Brideshead (sí, la de Jeremy Irons) así a bote pronto; amén de la maravilla que es Monty Python’s Flying Circus por lo que aún me estoy fustigando.

Pero mira tú por dónde que me picó la curiosidad por una serie americana(¡¡!!),  de estas de HBO (¡¡!!) que tienen miles y miles de seguidores (¡¡¡!!!). Y hasta que la vi enterita de cabo a rabo, no paré.

La serie en cuestión es Carnivàle, y cualquiera que me conozca más o menos sabe que tiene bastantes elementos que me iban a llamar la atención: ambientada en la Gran Depresión norteamericana, retrata las vidas, que corren paralelas, de Ben Hawkins, un “okie” prófugo de la justicia al que recoge un circo ambulante de freaks (y no tan freaks, que algunos tienen poderes molones), y de Justin Crowe, un ministro metodista megalómano como él solo, representantes del Bien y del Mal (así, con mayúsculas) respectivamente. Años 30, los Iuesei, realismo mágico y freaks, ¿qué más podía pedir?
Pues esto: la serie solo tiene dos temporadas (aunque en un principio iban a ser seis, la HBO les cortó el grifo porque cada episodio costaba un pastizal. Y no me extraña, porque la ambientación de los años 30 es im-prezionante, como decía Jesulín.). Otro punto a favor para que la viera.



El argumento, a priori, es más simple que una sopa de ajo: la eterna lucha del Bien contra el Mal. Tanto Ben como el hermano Justin son algo así como “los elegidos”, tienen dones y deben encontrarse y enfrentarse para destruir al otro. Y que el Bien o el Mal domine el mundo. Todo esto mezclado con historias paralelas de varios de los personajes, y con un trasfondo mitológico, teológico y judeomasónico acojonante. Al principio el desarrollo de la trama es más lento que el caballo del malo, y en la última temporada, viendo que les metían prisa, lo resuelven todo rápidamente, dejando bastantes cabos sueltos.

La galería de personajes de lo más variopinto que pululan por la serie es impresionante. Soy incapaz de mencionar a uno solo que me haya gustado más que el resto. Desde el cabrón del hermano Justin y su hermana, Iris, el asesino a sangre fría Stroud (que tiene su gracia y todo, de puro malo) y todos los fieles de la congregación/secta de Nuevo Canaan hasta los trabajadores de Carnivàle, especial mención al pobre Jonesy, la mala bicha de Lila la mujer barbuda, el mentalista Lodz y toda la familia Dreyfuss. 



Quizá esta familia, sin ser parte esencial de la trama, es la que más me ha llamado la atención por dos cosas: una, por la estética de Rita Sue, la madre, una mujerona de rompe y rasga como ya no las hacen.




La otra razón, por el episodio “Babylon”. No diré más, que luego hay espoilers de esos, y a quien no conozca esta serie (a estas alturas, que es de 2006, creo) recomiendo encarecidamente que la consiga por medios más o menos ortodoxos y la vea enterita. Merece la pena. Y mucho.



Cambiando de tema, hoy se me ha ido el consorte a las lluviosas tierras del norte... a ver cuántas películas veo, cuántos libros veo y cuánto vagueo...

2 comentarios:

  1. Yo sólo te he entendido cuando has dicho "Sexo en Nueva York", Del resto del post me he enterado a medias... Pero qué ves tú, alma cándida? No puedes ver Lost, como hacemos el resto de los mortales??? Me siento vulgar...
    En cuanto vuelva de navidad me descargo (ups, perdón, quería decir me compro) la serie esa del circo, que pinta bien. Y las otras las miraré a ver qué tal.
    Gracias por tu visita y comentario. Sí, de terror. Me han dicho que en la presentación en Sitges hubo gente que vomitó en la sala. Y eso que es sólo un corto... Se llama Merry Little Christmas, búsca el trailer.
    Besitos y feliz Navidad, monísima!

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  2. Yo, como Tula, también me siento vulgar...me reconozco fanática confesa de CSI......ejem. Pero de todos modos, me ha picado la curiosidad con la serie del circo; simplemente la estética ya me parece fascinante..Ya te contaré.

    Te sigo. Saludos!

    Mónica
    http://siguiendoalalibelula.blogspot.com/

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