lunes, 27 de diciembre de 2010

Antes de que llegue el nuevo año

 
Til Schweiger

Steve Buscemi


Gaspard Ulliel

Louis Garrel

Matthew Goode

Ben Whishaw

Benicio del Toro

Ethan Hawke

James Franco

Sigo disfrutando (mientras pueda) de mis vicios favoritos...

jueves, 23 de diciembre de 2010

Carnivàle

Casi no veo series. Ahora todo el mundo está enganchadísimo a ocho a la vez como poco, se descarga el episodio subtitulado al latino al día siguiente de que lo emitan en los Iuesei y se compra los packs de las doce temporadas completas más extras por el módico precio de doscientos pelotes. Servidora cree que, aparte de Heidi de pequeña, solo ha visto cuatro series completas en su vida: The Mighty Boosh, La Pareja Basura (Bottom), Little Britain (la inglesa, la americana no la he visto entera), la miniserie Desperate Romantics y Sexo en Nueva York. Apedreadme por esta última.

Viendo lo expuesto arriba, las únicas que me enganchan (y tampoco mucho) son las comedias británicas, normalmente de la BBC. Aún tengo pendiente ver enteras La Víbora Negra, The IT Crowd, y la miniserie de Retorno a Brideshead (sí, la de Jeremy Irons) así a bote pronto; amén de la maravilla que es Monty Python’s Flying Circus por lo que aún me estoy fustigando.

Pero mira tú por dónde que me picó la curiosidad por una serie americana(¡¡!!),  de estas de HBO (¡¡!!) que tienen miles y miles de seguidores (¡¡¡!!!). Y hasta que la vi enterita de cabo a rabo, no paré.

La serie en cuestión es Carnivàle, y cualquiera que me conozca más o menos sabe que tiene bastantes elementos que me iban a llamar la atención: ambientada en la Gran Depresión norteamericana, retrata las vidas, que corren paralelas, de Ben Hawkins, un “okie” prófugo de la justicia al que recoge un circo ambulante de freaks (y no tan freaks, que algunos tienen poderes molones), y de Justin Crowe, un ministro metodista megalómano como él solo, representantes del Bien y del Mal (así, con mayúsculas) respectivamente. Años 30, los Iuesei, realismo mágico y freaks, ¿qué más podía pedir?
Pues esto: la serie solo tiene dos temporadas (aunque en un principio iban a ser seis, la HBO les cortó el grifo porque cada episodio costaba un pastizal. Y no me extraña, porque la ambientación de los años 30 es im-prezionante, como decía Jesulín.). Otro punto a favor para que la viera.



El argumento, a priori, es más simple que una sopa de ajo: la eterna lucha del Bien contra el Mal. Tanto Ben como el hermano Justin son algo así como “los elegidos”, tienen dones y deben encontrarse y enfrentarse para destruir al otro. Y que el Bien o el Mal domine el mundo. Todo esto mezclado con historias paralelas de varios de los personajes, y con un trasfondo mitológico, teológico y judeomasónico acojonante. Al principio el desarrollo de la trama es más lento que el caballo del malo, y en la última temporada, viendo que les metían prisa, lo resuelven todo rápidamente, dejando bastantes cabos sueltos.

La galería de personajes de lo más variopinto que pululan por la serie es impresionante. Soy incapaz de mencionar a uno solo que me haya gustado más que el resto. Desde el cabrón del hermano Justin y su hermana, Iris, el asesino a sangre fría Stroud (que tiene su gracia y todo, de puro malo) y todos los fieles de la congregación/secta de Nuevo Canaan hasta los trabajadores de Carnivàle, especial mención al pobre Jonesy, la mala bicha de Lila la mujer barbuda, el mentalista Lodz y toda la familia Dreyfuss. 



Quizá esta familia, sin ser parte esencial de la trama, es la que más me ha llamado la atención por dos cosas: una, por la estética de Rita Sue, la madre, una mujerona de rompe y rasga como ya no las hacen.




La otra razón, por el episodio “Babylon”. No diré más, que luego hay espoilers de esos, y a quien no conozca esta serie (a estas alturas, que es de 2006, creo) recomiendo encarecidamente que la consiga por medios más o menos ortodoxos y la vea enterita. Merece la pena. Y mucho.



Cambiando de tema, hoy se me ha ido el consorte a las lluviosas tierras del norte... a ver cuántas películas veo, cuántos libros veo y cuánto vagueo...

lunes, 20 de diciembre de 2010

La torre de los siete jorobados

Creo que ya he mencionado anteriormente mi síndrome de Diógenes. Una de las cosas que me da por acumular son películas, que me llaman la atención por cosas de lo más variopinto, y que luego pasan incluso años hasta que por fin las veo. La torre de los siete jorobados, de Edgar Neville, es una de esas películas. Me enteré de su existencia hará ya dos años, investigando para un trabajo de Expresionismo Alemán, y me hice con ella. Ahí se quedó languideciendo. Unos meses después compré la novela de Emilio Carrere, no pudiendo refrenar mis ansias diogénicas y consumistas dado que se trataba de una edición de Valdemar. La novelita en cuestión es bastante más retorcida que la película (y la historia de cómo se escribió la novela, explicada en el prólogo, lo es aún más), y Emilio Carrere un autor altamente recomendable; yo, personalmente, me descojono con él.

Pero bueno, al grano. Ayer, la película de Neville tuvo su momento de gloria; vamos, que por fin la vi. Una verdadera joyita, lógicamente no comparable a la novela porque en una hora y media tienes difícil la adaptación, pero bueno. 



No es una película de terror; no sé dónde leí que no tenía naaada que ver con los Karloff y Lugosi clásicos de la Universal. Lógico, no es terror, aunque aparezcan fantasmas. ¿Cine fantástico? Algo así. El argumento gira en torno a Basilio, un hombrecillo bastante supersticioso y sensitivo (como la del grupo Hepta, sensitivo de los que ven muertos) al cual se le aparece el espíritu de don Robinsón de Mantua pidiendo que le ayude, ya que él fue asesinado por algo por lo que su sobrina Inés está ahora en peligro. A partir de ahí, aquello empieza a desparramar con sectas de jorobados, policías que duran menos que un bizcocho a la puerta de un colegio, sobrinas secuestradas e hipnotizadas y una ciudad subterránea bajo Madrid construida por los judíos en el momento de su expulsión.


La novela incorpora bastantes elementos espiritistas; en la película se quedan en las apariciones y apariencia del fantasma de Robinsón de Mantua (la primera puede ser la única que dé un poco de miedo, y tampoco) y la escena surrealista con Napoleón llamado en la sesión espírita (muy grande), escenas que tienen más de cachondeo que de terror. Y es que la película tiene varios momentos de humor castizo que oiga, aún hacen soltar alguna risilla: la cena con la madre de la Bella Medusa, y el arqueólogo don Zacarías canturreando entre las tinieblas, tienen su aquel.

Lo mejor de la película, en mi humilde opinión, es su estética. Desde el Madrid más típico de finales del XIX, con sus niños cabroncetes, el sereno y los carruajes, hasta la maravillosa recreación de la ciudad subterránea. Una que, aunque a nivel usuario, conoce algo sobre el Expresionismo Alemán, babeaba con esas escaleras de caracol hacia las profundidades, esas sombras y esa ciudad sacada de El Golem de Wegener. Una auténtica maravilla, hecha seguramente con dos duros, pero que da el pego que da gusto.



Lo dicho, muy recomendables tanto la película como la novelita. Auténticas gozadas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Shuffle meme

Allá vamos...

Set your music player to "shuffle," and for each question, press the next button...so the first song that comes up is "Opening Credits," the second one is "Waking Up," etc.
You must write down the song that pops up, no matter how embarrassing it is!




Opening credits: "Night Fever" - Bee Gees (empezamos bien)

Waking Up: "Roadhouse Blues" - The Doors (keep your eyes on the road)

First Day at School: "One Way Out" - The Allman Brothers Band (unfortunately, there was no way out)

Falling in Love: "Belleville Rendez-Vous (Maquette)" - Beatrice Bonifassi (ésta la ha clavado)

Breaking Up: "Te quiero, dijiste" - Nat King Cole (vale ya, ¿no?)

Prom: "What's the use of wond'rin'" - Amanda Palmer (¿?)

Life's Okay: "The Soft Parade" - The Doors (can you find me soft asylum, Jim?)

Mental Breakdown: "For Strippers Only" - ? (me va a dar una crisis nerviosa escuchando música de burlesque)

Driving:
"My heart is an open book" - Carl Dobkins Jr. (si conduzco uno de los coches de American Grafitti, me vale)

Flashback: "I want to be bad" - Helen Kane (y sigo queriendo)

Getting Back Together: "Automatic Schmuck" - The Hives (¿?)

Wedding: "Somebody to love" - Bobby Darin (sí, quedará bien en mi boda en Las Vegas)

Birth of Child: "Start me up" - The Rolling Stones (once you start it up, it'll never stop)

Final Battle: "Welcome to the Black Parade" - My Chemical Romance (muy épico y muy emo todo)
 
Death Scene: "Every Sperm is Sacred" - Monty Python (jajajajajjajajajajjajajajajajjajajajjajajjaj)

Funeral: "La Javanaise" - Serge Gainsbourg (apropiado, aunque él esté en Montparnasse y no en Père-Lachaise)

End Credits: “Honey Rock" - Barney Kessel (la verdad es que queda macanuda en unos títulos de crédito)


Y como me ha encantado la escena de mi muerte, me merezco disfrutar de la canción.

Under the mistletoe


Apurando el penúltimo día de "trabajo". O lo que es lo mismo, actualizando el blog porque no tengo absolutamente nada que hacer. Y mañana todavía menos, así que me estoy dedicando a buscar inspiración por internet para decorar (sin pasarse) la casa por Navidad (que fue ayer, pero bueno). Esta tarde toca paseíto por los chinos para ver si encuentro cosas ni demasiado feas ni demasiado horteras. ¿Imposible? Probablemente, teniendo en cuenta además mi síndrome de Diógenes en lo que a cosas horrorosas e inútiles se refiere.

Para compensar la horterez que inundará la casa, igual debería poner fotos antiguas de inspiración navideña, como estas de Norma Shearer debajo del muérdago.


Seguro que el sufrido Consorte lo agradecería, dado lo que se le vendría encima si tuviese vía libre en una tienda de chinos...

Difícil decisión: ¿Carole Lombard o un Belén de los de toda la vida? ¿Clara Bow o espumillón?

Más vale tarde que nunca


Ayer todo el mundo acordándose del aniversario de la muerte del petardo de Lennon y nadie se acordó de ti. Feliz cumpleaños, querido. Nos vemos pronto en Père-Lachaise.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Contrato por obra y gracia del Espíritu Santo

Definitivo, me echan el día 10. Se acabaron los cursos, se acabó el contrato. Da igual la corrección de emails y las horas en recepción, me largan. Y en vez de estar agobiada en estos tiempos de crisis porque no me cogen en ningún trabajo por más entrevistas que haga y vislumbre mi futuro tocando el ukelele en el metro y pasando el sombrero, ESTOY CONTENTA.


Se acabó aguantar el peloteo descarado de la vieja bioexorcista, la nulidad de las coordinadoras y las estrictas normas de una empresa de señoritos andaluces que se las dan de gran empresa y son más agarraos que un pasamanos.


Me llevo el haber conocido a gente divertidísima a la que seguiré mandando fotos de Michael Douglas en "Un día de furia" desde mi correo personal a su buzón de outlook, y con las que las quedadas para cañas espero no cesen.


Y lo mejor de todo... por más que se ha rebajado, ha peloteado y ha invertido su tiempo y dinero... La echan! A la vez que a mí! Se va L-Chus! Jim me libre de desear el mal ajeno, que está muy feo, pero... SE LO MERECE. Ñañañañañañaaaaa...


Cinco días. El viernes 10 tenemos una cita con el gintonic y el guaitlabel.


viernes, 19 de noviembre de 2010

Primera entrada en el blog. Tras ocho horas de intenso trabajo, no sé me ocurre mucho que poner, así que resumiré a grandes rasgos mi jornada laboral de hoy.




Empecé a las ocho de la mañana aproximadamente, viendo entera esta página: http://fuckyeahrobertseanleonard.tumblr.com/









Ahora, a punto de terminar la jornada, he recordado que hoy estrenan la primera parte de la última de Jarri Poter, me he acordado de lo mucho mucho mucho que me gusta Alan Rickman y he descubierto esta otra: http://fuckyeahalanrickman.tumblr.com/.



Conclusión: Me pagan por salivar cual perro de Pavlov. Ojalá siempre fuera así.